Ruiseñores

2007 May 26
by Alena
 

 

 

Llevo un mes de lecturas distintas y que no en todos los casos podría decir que me hayan terminado por atraer. A veces se empieza un libro - decía yo en otra ocasión aquí- y no hay modo de acabarlo. Me ha pasado por ejemplo con el que lleva por título Auge y caída de los Templarios ; lo empecé con interés, y tuve que dejarlo en la página cien. Hacer de un libro un rosario de fechas no es buen sistema para que a  mí me interese. Me hubiera gustado mucho más una historia de personalidades, de psicologías, de mundos culturales, que me hubiera hecho entender este particular fenómeno histórico, que una ristra de batallas, edictos, “capítulos”, y demás etcéteras.

Otra cosa fueron las Proses de Ponent  de Vallverdú. Aunque hay un cierto regionalismo o comarcalismo en su mirada, por así decirlo, también hay interés en lo que se cuenta, y una prosa fácil y elegante que anima a seguir leyendo. Algo anacrónico quizá, pero no hay que olvidar que el libro no es de ahora; para su época guarda todo el interés de lo actual.

Pero ayer, y en apenas una hora leo enterito y hasta releo un brevísimo libro de poemas que me devuelve la sensación de estar degustando calidad sin restricciones.  No solo eso, sino que el libro es una invitación a quedarse, a releer, a detener la mirada; el libro además golpea donde deberían golpear los libros de poesía, que es en el corazón, por mucho juego estético que nos quieran vender. Por más que lea juegos formales de belleza, si el libro no me conmueve, si no hay un temblor de alas en su lectura, si no se rompe de pronto como el canto de un pájaro y echa a volar, no puedo decir que me ha gustado. Y claro que hay “parámetros oficiales de belleza”, pero la belleza sin espíritu, sin aleteo es una estatua de mármol.

Y Eduardo Chirinos escribe un libro titulado No tengo ruiseñores en los dedos y ya simplemente con eso habría para decir que tiene embrujo. Es un título del año pasado, el año que yo casi no leí - y esto podría, se me ocurre, ser otro  título si yo fuera a escribir un libro-, y son una gavilla de poemas…¿cómo definirlos?… de la persistencia en la esperanza del canto. De los intentos por atrapar la memoria. De los sucesivos abandonos  y renuncias cuando la palabra no es bastante. Y de instantes, de momentos, de intransitividades, es decir, de sujetos sin objeto posible porque éste ha desaparecido. Que Chirinos concluya, porque es el último poema el que da titulo al libro, que no tiene ruiseñores en los dedos, causa- al menos a mí- una íntima desolación.

Nadie tiene ruiseñores en los dedos; ninguno de los que nos dedicamos a escribir, con más o menos acierto, los tenemos; es la búsqueda, la eterna búsqueda de ruiseñores la que nos mantiene el canto, a pesar sin embargo de saber, que los ruiseñores vuelan siempre más allá, más lejos de nosotros.

 

2 Responses leave one →
  1. 2007 May 27

    Te he leído este artículo, y estoy 100 % de acuerdo. La lectura que atrape al alma, y que te haga volar y vivir otras vidas y otros sueños, eso, Alena, que lo que dices es muy, pero que muy cierto. Te felicito. Carmen Amaralis

  2. 2007 May 30

    Pues sí, Alena, tienes grandísima razón con tus afirmaciones. Verdaderamente no todo lo que cae en las manos te atrapa los sentidos, pero aquella que lo hace te abre un cúmulo de perspectivas insospechadas y te enriquece. Pero lo que yo considero también muy interesante: te despierta la curiosidad para seguir buscando nuevas metas.

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