Judas
El más grave problema que tiene la Iglesia Católica es la decepción de sus fieles. El que sus fieles se tengan que desayunar cada día tragándose un nuevo sapo. El que tengan cada día que justificar el abuso, la falta de solidaridad con los pobres, el venderse como Judas a los poderes fácticos, el ninguneo a la esperanza de los marginados, de los humillados y ofendidos.
Tener cada día que encontrar una razón para justificar comportamientos tan insolidarios con los desheredados, con la gente que sufre tiene que ser durísimo.
A los ateos no nos hace falta tragarnos ningún sapo; estamos con la Iglesia de San Carlos Borromeo, y nos importa un pimiento morrón lo que diga Monseñor Rouco Varela que, por no defender, no sabe ni defenderse a sí mismo, a su bien vivir y a su no estar nunca al lado de los miserables.
Por la ortodoxia de la fé, crucificarían otra vez a Cristo, con tal de que no molestara sus prebendas, su oficialismo, su coche oficial, su papamóvil, su lujo en Roma, su desentenderse del dolor, y sus Dogmas.
Sólo dio Cristo un dogma: Amamos los unos a los otros como yo os he amado.
Le crucificaron entonces. Hoy también lo harían. Los Judas con sotana defensores de una fe que no inventaron ellos, y a la que traicionan todos los días.
Por eso, el más grave problema que tiene la Iglesia Católica es la decepción de sus fieles. Porque los que no somos creyentes, no escuchamos dogmas contrarios a la solidaridad, a la libertad del Hombre, al compromiso con el dolor.