“No dejes de escribir, por favor”
Dedicado a Isabel Seguí.
Una persona que quiero mucho de mi familia, me dice esta frase literalmente cuando hablo con ella por teléfono la tarde de ayer ya para el lector.
“No dejes de escribir, por favor”…
Me quedo pensando. Cómo explicarle que no sabría. No he sabido hacer otra cosa durante toda mi vida más que inventar palabras. Mundos para mí y para otros, historias que iban llenando mis días, sueños que me dejaban más amable la noche.
No es que deje o no de escribir, es que si no escribiera no sería yo. Dejaría de constituirme en persona, sería alguien diferente, sería como vender el alma.
Desde que me recuerdo, me recuerdo inventando palabras; primero oralmente, porque me costó dios y ayuda aprender a escribir a mano; a máquina aprendí con tres años, al tiempo que aprendí a leer; y luego ya, con aquella Olivetti que había en casa. Era como descubrir que mi mundo tan limitado, tan cercado por las esquinas de mi cama podía ampliarse, podía ser otra cosa, que yo podía inventar compañeros para mis juegos, que podía recrear lagos, mares, senderos, personajes y darles vida…y desde entonces no he hecho otra cosa que intentar hacer que el mundo que me rodea esté lleno de esos otros mundos; y comunicarlos, y expresar así la belleza, la fealdad, el horror y lo inefable…
“No dejes de escribir, por favor”…Si tú supieras que lo que mas me molesta de la muerte es no saber si allí podré seguir creando palabras…No imagino un cielo al que le falte la escritura…